Hace tiempo que no escribo, hace tiempo que no hago nada.
Hay una parte de mí, de la que no me siento orgullosa, que es que tengo tendencia a acomodarme en una rutina de no hacer nada de nada de nada. Quedarme embobada jugando a los Sims, no tocar los apuntes, pasarme las mañanas en casa sin hacer cosas productivas.... He hecho una especie de hibernación.
Se que no es bueno para mí, sé que esto alimenta al lobo de la ansiedad. Pero hay momentos en los que no puedo ser lo buena, correcta, razonable, blablablablabla....
Hay una parte de mí que quiere hacer justo lo contrario de lo que se supone que debería hacer para estar bien y cuidarme.
Es como un diabético que le da por empezar a comer donuts a escondidas, mientras sigue tomándose su insulina, sigue yendo a pasear, y comiendo de manera saludable.
Hay una parte de mi que disfruta con la autodestrucción. Es una autodestrucción solitaria, que no comparto con nadie. Que a veces hasta disfruto.
Me vienen muchos cambios, y los cambios, aunque vienen con ilusión me acojonan. Como en las series y las películas haría un fundido en negro y me colocaría dentro de unos meses, ya hubicada en la nueva casa con S, siguiendo unos pasos buenos, teniendo momentos de cariño, momentos de intimidad, momentos de cada una a su rollo, momentos de todo.
Los cambios me acojonan, no sé dejarme fluir. Tengo que darme un golpecito en la mano para dejar de hacer lo que me sale de natural, y volver a respirar.
Tengo que desdramatizar las cosas, sacarle hierro y centrarme en el día a día.
Pregúntame la teoría profe, que yo me lo sé! Pero a veces soy tan patosa viviendo que yo misma flipo, porque todo es más fácil, pero mira...
Y ahora tenemos a otra peke en nuestra pequeña família que estamos creando. Este miércoles hará dos semanas que llegó en una camioneta de MRW desde Jaén de una protectora de animales.
Me cogió una "mamitis" horrorosa, sólo estaba por la perra, me dolía horrores separarme de ella... y aún creo que sigo demasiado pendiente de ella. Y eso no está nada bien.
Kira es una monada, tiene tres mesecitos, quiere jugar con todo, quiere compañía. Sólo ladra cuando quiere jugar, y a veces se le va la olla y se pelea con uno de sus juguetes que hace ruido y con su cama.
Pero duerme bien, hace casi todos los pipís y caquitas en sus periodicos y por ahora no ha hecho muchas trastadas.
Me siento como una mamá primeriza. Y me pongo más responsabilidades de las que me tocan.
Tengo que despertar, aunque venga el invierno. Tengo que espavilar, porque sino, me pierdo y desaparezco. Y en breve que podré sacarla a pasear (aún le falta una vacuna), creo que irá mejor, porque se cansará más y no tendré que estar tanto por ella. Porque esto no es bueno para nadie.
S está distante, debido a mis achaques angustiosos y a que estoy pendiente de la perra.
Algun consejillo de gente que tenga perros? Algun comentario en general...?
